Estamos hechos para comer kilómetros.
Para movernos y sudar. Para correr, jugar y esforzarnos. El atletismo está en nuestro ADN. Nuestros cuerpos son máquinas mágicas diseñadas específicamente para cubrir terreno y recorrer la distancia que el día exija.
Durante demasiado tiempo, los desodorantes y los productos de higiene personal han sido diseñados para destruir el sudor y el olor a toda costa. Los envases y los ingredientes estándar de la industria han creado un legado tóxico para nuestros cuerpos y nuestro planeta. Los parabenos y el aluminio están alterando nuestras hormonas. Los sulfatos están causando inflamación. Los envases y las fundas de plástico están asfixiando nuestros ecosistemas.
Pero no tiene por qué ser así.
Lo sentimos, no hay productos que coincidan con su búsqueda.
